Liderazgo en tiempos de transformación: cómo guiar equipos en la transición hacia la IA
Vivimos un momento de transformación sin precedentes. Puede parecer un acto de Perogrullo decirlo, pero lo que era útil en inteligencia artificial hace unos meses hoy ya cambió, ¿tienes alguna duda? El gran problema es que muchas organizaciones siguen actuando como si esto fuera un proyecto del área de sistemas, de tecnología. No. No lo es.
LIDERAZGO ECLÉCTICO Y DESARROLLO PROFESIONAL EVOLUTIVO
Eduardo Römmel
3/3/20264 min read


Voy a partir con una obviedad:
Vivimos un momento de transformación sin precedentes.
Puede parecer un acto de Perogrullo decirlo, pero lo que era útil en inteligencia artificial hace unos meses hoy ya cambió, ¿tienes alguna duda?
El gran problema es que muchas organizaciones siguen actuando como si esto fuera un proyecto del área de sistemas, de tecnología.
No. No lo es.
¡Es un tema de identidad directiva! (Y eso lo cambia todo)
Así que, ante esa realidad, las organizaciones (en especial la tuya) enfrentan un desafío que no puede seguir postergándose: integrar la IA como parte del ejercicio del liderazgo.
No como moda.
No como herramienta aislada...
Como parte del rol.
La IA no viene por tu trabajo.
No. Olvídate de eso…
Es peor: Viene por tu forma de liderar.
Eso es lo que realmente está en juego.
Y ahí empieza la conversación que muchos líderes están evitando: No estamos frente a una simple transformación tecnológica; estamos frente a una transición de liderazgo.
¿Qué es lo que realmente (te/nos) incomoda?
Hoy, los seres humanos no tememos que la inteligencia artificial piense mejor que nosotros.
Tememos dejar de ser imprescindibles.
Y si no haces algo ya, créeme, la IA puede volver irrelevante tu liderazgo.
El mundo dejó de ser sólido.
Bauman hablaba de modernidad líquida, del mundo líquido, para instalar la idea de que las bases que por mucho tiempo fueron sólidas han sido derrumbadas ante la inestabilidad de los tiempos de hoy.
El mundo ahora es líquido. VUCA. TUNA. BANI. Exponencial.
Llámalo como quieras.
Lo cierto, queridos míos, es que nada – NADA – espera a que estemos listos.
Y cuando el entorno se vuelve líquido, los equipos buscan suelo.
Si no entendemos el estado emocional de nuestros equipos, no podremos liderar ninguna transición tecnológica.
El Coco no es la IA.
Durante décadas lideramos desde la información.
El líder era quien sabía más.
Pero hoy, la verdad es que la información es abundante.
Lo escaso es el criterio.
La singularidad tecnológica, esa a la que muchos le temen y que tiene a 2045 como deadline, puede ser una hipótesis, materia para un debate académico. O incluso una realidad irrefutable de la que no podremos escaparnos.
Pero el miedo que genera es real. ¿Por qué?
Porque es identitario. Es humano.
Porque la IA no amenaza funciones o tareas; no nos hace amenazas técnicas.
Amenaza identidades.
El elefante ya está en la sala.
Lo cierto, queridos, es que esta realidad nos ha explotado en la cara.
La IA ya está en:
Procesos de selección
Evaluaciones de desempeño
Análisis financiero
Reportes operativos
Planeación estratégica
Y un largo, larguísimo, etcétera.
La pregunta no es si está (ya eso es).
La pregunta es si la estás liderando. ¡Bum!
La IA no reemplaza (tu) liderazgo. Lo expone.
Como planteó Ignacio Fernández Reyes en un reciente artículo, la inteligencia artificial no viene a reemplazar el liderazgo, sino a amplificarlo.
Comparto profundamente esa idea: La inteligencia artificial no viene a quitarte el rol; viene a exponer lo que ya hay.
Porque cuando algo amplifica, no solo potencia virtudes. También expone debilidades.
Es cierto que la IA conecta datos que tu intuición no alcanza a cruzar: Detecta patrones invisibles, fricciones silenciosas y sesgos que pasan desapercibidos.
Puede también automatizar tareas, acelerar análisis, detectar señales de tensión.
Pero ver más no significa decidir mejor.
Tu desafío de liderazgo es transformar la información en criterio...
Y aquí viene la pregunta incómoda:
¿Qué vas a hacer con las horas que la IA te libera?
¿Vas a sostener las conversaciones difíciles que ella no puede tener?
¿Vas a contener emocionalmente a tu equipo?
¿Vas a gestionar ansiedades?
¿Vas a ayudar a cerrar la brecha entre la velocidad de los cambios y las capacidades de tu gente?
¿Vas a seguir ocupado?
¿Qué?
¿Qué vas a hacer?
Cómo guiar equipos en esta transición.
Guiar a tu equipo hacia la IA no va de enseñarles tecnología, contratar todos los planes premium de las diferentes IAs o hacerte de los más novedosos juguetitos tecnológicos.
No.
Va de ayudarlos a no perderse en el proceso.
Porque, como te decía hace un rato, esto no es una transición tecnológica...
¡Es una transición del liderazgo!
Así que te comparto algunas acciones concretas para que acompañes a tu equipo en la transición:
Nombra el cambio; hazlo evidente, convérsalo.
Separa la herramienta de la identidad, porque ese es el verdadero temor de tu equipo: no perder tareas sino perder su identidad.
Co-crea reglas de uso y protege los espacios humanos.
Aprende con ellos, sé vulnerable, que el líder que lo sabía todo ya no es útil pero el que está dispuesto a aprender es el verdaderamente valioso.
Nada; lidera la transición hacia la IA desde las conversaciones que requieres sostener. O desde las conversaciones que estás evitando (¡Gotcha!)
Eso.
El liderazgo que viene.
La IA seguirá avanzando, que no te quepa la menor duda.
Pero el tipo de liderazgo que ejerzamos, ese sí que depende de nosotros.
Yo creo que todo lo que tiene que ver con la singularidad tecnológica va de reemplazar a los líderes irrelevantes, no a los líderes valientes.
Y por eso creo también que cuanto más avanza la tecnología, más humano debe ser el (tu) liderazgo.
Y ahora la pregunta final (incómoda también):
Si la IA empezara mañana a hacer el 40% de lo que hoy haces como líder…
¿Qué quedaría realmente de tu liderazgo?
Te leo.
