Tienes un CRM nuevo, una suite de IA y el mismo lío de siempre

¿Cuántos proyectos estratégicos han arrancado en tu organización en los últimos tres años con toda la fanfarria del mundo, y hoy están en algún limbo entre "en proceso" y "mejor no hablemos de eso"? Responder(te) es tu tarea para este instante que lees.

LIDERAZGO ECLÉCTICO Y DESARROLLO PROFESIONAL EVOLUTIVO

Amancio Ojeda Saavedra

4/20/20264 min read

Seré honesto contigo desde el arranque: este no es otro artículo sobre transformación digital. Ya sé que llevas leyendo eso desde hace cinco años y que a estas alturas la palabra "transformación" te produce algo parecido a una alergia. Completamente entendible.

Lo que sí quiero hacer es preguntarte algo que probablemente nadie en tu empresa tiene el descaro de preguntarte en voz alta:

¿Cuántos proyectos estratégicos han arrancado en tu organización en los últimos tres años con toda la fanfarria del mundo, y hoy están en algún limbo entre "en proceso" y "mejor no hablemos de eso"?

Responder(te) es tu tarea para este instante que lees.

Ahora, sigamos, si la respuesta te picó un poco, entonces sí tenemos algo de qué hablar.

Lo he visto varias veces

Hay una conversación que no ocurre en los comités directivos, ni en las reuniones de planeación estratégica, ni en los talleres de cultura organizacional con el consultor de turno. Y es esta: el problema no es la estrategia; el problema tampoco es la tecnología; el problema, casi siempre, es que nadie tiene claridad sobre qué tipo de líder necesita este momento específico, en esta organización específica, con esta gente específica.

Y eso tiene consecuencias muy concretas.

Cuando el ambiente en tu equipo está cargado —esa tensión que todos sienten pero nadie nombra—, los resultados caen; no de golpe, sino lentamente, como un globo que se desinfla sin que nadie lo haya pinchado.

Cuando la gente no siente que su desarrollo importa, trabaja para no perder el empleo, no para construir algo.

Y cuando los líderes solo miden resultados sin cuidar ninguna de las dos cosas anteriores, terminan con métricas bonitas en el dashboard y un equipo que cuenta los días para salir a las seis.

Ambiente, desarrollo, resultados.

Estas tres dimensiones no son independientes, se alimentan entre sí, o se sabotean entre sí; y tú, como líder, estás influyendo en las tres todo el tiempo, lo sepas o no. La pregunta es si lo estás haciendo con intención o simplemente dejando que pase.

Ahora bien, aquí viene lo que nadie dice, y que para mí es el centro de todo esto.

Durante años, el mundo del liderazgo se ha dividido en escuelas que se miran con desconfianza mutua.

Los del liderazgo situacional versus los del liderazgo transformacional.

Los que juran por los datos versus los que juran por la intuición.

Los coaches de vida que hablan de propósito versus los directores financieros que hablan de EBITDA.

Y mientras tanto, tú estás en medio de todo eso, tratando de dirigir una organización real, con gente real, en un contexto que cambia cada tres meses.

La respuesta no es elegir un bando. La respuesta es aprender a elegir, con criterio, lo que necesitas de cada uno según el momento.

A eso se le llama liderazgo ecléctico, y cuando lo escuchas por primera vez puede sonar como algo académico, pero en la práctica es lo más sensato que vas a encontrar: liderar desde lo que genuinamente eres, usando los recursos que ya tienes, eligiendo con inteligencia cuál aplicar según el contexto. Sin imposturas, sin copiar el estilo de gestión del CEO que admiras, sin seguir un manual que fue escrito para una organización que no se parece en nada a la tuya.

Lo ecléctico no es improvisación con nombre bonito, es filosofía aplicada. Parte de una premisa que cambia todo: tú no eres un líder incompleto al que hay que agregarle módulos como si fuera un software. Eres alguien con recursos propios —muchos de los cuales ni siquiera has catalogado— y el trabajo es descubrir cuáles son, ordenarlos y saber cuándo usarlos.

Cuatro pilares sostienen ese trabajo: conocerte a ti mismo con una honestidad (inventario personal), tener un #ModeloDeGestión que sea tuyo y no prestado, saber intervenir en la conducta de tu equipo sin convertirte en su terapeuta, y mantener viva la capacidad de innovar sin que se apague con cada crisis trimestral.

Cuando esos cuatro pilares están activos, tu influencia cambia de naturaleza, deja de ser la influencia del cargo —la que funciona mientras tienes autoridad formal— y se convierte en la influencia del liderazgo real: la que hace que la gente te busque, te escuche y decida moverse contigo, no porque les tocó, sino porque quieren.

Y eso, en un proceso de transformación organizacional, lo es todo. Porque ningún sistema nuevo, ninguna plataforma, ninguna reorganización funciona si la gente no confía en quien lidera el cambio. El cambio lo ejecutan personas. Y las personas se mueven por líderes que saben influir, no por cronogramas en Gantt.

Si llegaste hasta aquí y algo en este texto te incomodó o te resonó —ojalá ambas cosas a la vez—, entonces ya sabes que hay un trabajo pendiente.

No es un trabajo de tu empresa. Es un trabajo tuyo.

Humanoia Consultores trabaja exactamente eso: la formación de #líderes desde el modelo de #LiderazgoEcléctico.

No es un curso de habilidades blandas ni un taller de motivación con música de fondo. Es un proceso de acompañamiento real, para gerentes y directivos que tienen el valor de hacerse preguntas que la mayoría evita. Esto es una dimensión de nuestro Framework IPHO: Inteligencia de Procesos Humanos y Organizacionales.

Si quieres saber cómo funciona, qué implica y si tiene sentido para ti y tu organización en este momento, el primer paso es una conversación.

Así que hablemos de Tú a Tú, que, al final, es exactamente de lo que trata el liderazgo.